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Somos Andrea, María, Julia y Zoe, pero también podéis llamarnos las 4 fantásticas. Somos cuatro en una, somos aventureras, arriesgadas, curiosas, nocturnas y sobre todo muy gallegas. Somos de la generación del 93, unas nativas digitales que compartirán con vosotros sus complicadas vidas.
Somos 4, somos mujeres y si, somos amigas. Nuestra historia empezó como la de cualquier otra amistad, pero con los años se convirtió en algo muy diferente. Se crearon lazos reales, lazos irrompibles.
Julia y Zoe nos conocimos en el colegio, con solo 3 años sentimos eso que se siente con muy pocas personas a lo largo de la vida. Sentimos que era para siempre. Andrea apareció poco después en nuestras vidas, con 6 años una niña entró por la puerta de nuestra clase con una sonrisa de oreja a oreja. Ya se veía que era diferente, y lo sigue siendo. Cuando teníamos 12 años nuestra vida iba a cambiar, llegaba el instituto y nuestro mundo de ponía patas arriba. Y tanto que cambió, llegó María, un huracán que sigue recolucionando nuestras vidas a día de hoy.
Han pasado años, muchos años, y seguimos aquí, cada día, caminando juntas por el mundo. Haciéndonos mayores y viendo como el resto se hacen mayores a nuestro lado.
Queriamos hablaros de lo maravillosos que es pasar juntas los momentos buenos, pero también los malos. De esos momentos en los que el mundo se nos cae encima y el suelo se deshace bajo nuestros pies, pero que tenemos la suerte de saber que alguién nos está sujetando desde todavía más arriba.
Queremos hablaros de las noches de fiesta con música de fondo en las que el coche va lleno. Lleno de gente que llena nuestras vidas. Para el McDonald´s a por un menú. Grande. Y con patatas. Poner la música a todo trapo y bailando como si no quisieramos que la noche acabara nunca.
De llegar a casa y tirarte en la cama pensando que todas las noches deberían ser así. De mirarnos a los ojos a la mañana siguiente y saber perfectamente lo que está pensando la otra sin tener que cruzar una palabra
Queremos hablaros de esa sensación de tener que irte. Irte muy lejos. Y sentir que ellas siempre tienen la forma de estar contigo. De superar los días buenos y también los malos graciasa ellas. De que la opinión de alguien te importe y escuchar lo que nunca quisiste escuchar. De que te recuerden quien eres cuando tú lo estabas olvidando.
Y queremos hablaros de hacer planes. O pensar planes aunque la mitad no se realicen. Y de compartir. Compartir 24 horas y 365 días al año. Compartirlo todo, sobre todo historias. Historias con las únicas personas del mundo capaces de hacer el idiota tanto como tú con tal de subirte al ánimo.
Hablaros de que pasan días, meses e incluso años pero parece que no ha pasado ni un solo día desde la última vez que os habéis visto. Y de saber que esas personas serán las que se suban a la mesa el día de tu boda y no podrás articular una palabra porque tienen un nudo en la garganta.
Os hablamos de las hermanas de distinta sangre. De personas de verdad.
Y de toda la vida recordando esas historias.
